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| Empresas familiares ¿Un dolor de cabeza? |
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Por: Lic. Sergio Vadillo En nuestro libro "Empresas exitosas, personas exitosas. El secreto de la empresa triunfadora", propusimos la siguiente definición para las empresas familiares: "Aquella que es propiedad de los cónyuges ó de 2 ó más miembros consanguíneos de una familia y en la que trabaja más de un familiar también consanguíneo, pudiendo ser o no inversionistas".
El tema de este tipo de empresas es sin duda importante ya que más del 90% de las empresas en nuestro país pertenecen a esta categoría; es importante también porque solamente el 30% de todas ellas llega a la segunda generación y no más del 15% a la tercera. Entre los dichos, que hemos de reconocer que encierran alguna sabiduría, hay uno que se refiere al tema: "Abuelo emprendedor, padre administrador, nieto vividor, vendedor de lo que queda". Para desgracia de los propietarios y de quienes trabajan en ellas así como para sus familias, en esta categoría de empresas, en muchísimos casos, este refrán no contradice a la realidad.
Es muy común que como consultores, nuestro primer contacto con la empresa incluya lamentos del director general, frecuentemente fundador de la empresa, tales como: esta empresa es un dolor de cabeza, tengo muchos problemas para salir adelante, los problemas se agravan con problemas de familia, mi familia no me entiende, me culpan de problemas que yo no causé, me cuesta decidir muchas cosas en las que tengo que poner a la empresa por encima de la familia, etc.
La empresa familiar invariablemente nace de un sueño de su fundador, sueño en el que sus hijos son los protagonistas y beneficiarios de una idea que se convierte en realidad, un patrimonio que a partir de este sueño se vuelve cada vez más importante. El empresario y frecuentemente su cónyuge toman riesgos, trabajan incansablemente, se sacrifican y tienen un alto nivel de motivación ya que el sueño de construir una empresa para sus hijos avanza y se logra. El fundador de la empresa, en su sueño no incluyó a los nietos, cuñados, nueras, yernos, parientes propios y políticos, muertes, divorcios, venta de acciones por parte de algún familiar accionista, etc., sin embargo, casi sin darse cuenta, la realidad, en muchas ocasiones los incluye, con todos los problemas que ello implica.
Siempre hay soluciones para los problemas que se presentan tanto los familiares como los de operación. Sin embargo cuando aun es momento, hay que preverlo. Si se logra que la filosofía de la familia y la de la empresa incluyan herramientas de previsión y planeación, las posibilidades de evitar este tipo de tropiezos, crece notablemente.
En nuestras siguientes entregas abordaremos, uno a uno, los problemas más comunes en la operación de la empresa y en la familia y daremos nuestras sugerencias y herramientas para resolverlos. Hasta entonces.
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