La evolución obligada de la administración de las empresas familiares Imprimir E-Mail

Por: Lic. Sergio Vadillo

 

Los grandes cambios en el mundo, en el terreno de la economía, la política y las relaciones humanas, obligan a los empresarios a adoptar una óptica diferente y por tanto practicas diferentes en la administración. No tienen alternativa si quieren ser una empresa triunfadora.

 

Se hace indispensable pasar, de lo que podríamos llamar la administración tradicional, es decir, la administración de sumar, restar y dividir, a otra mucho más agresiva, la de multiplicar y potenciar. Las diferencias entre una y otra son:

 

1. Orientación frente a los problemas

El primer paso para la solución de los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo, para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana.

John Baines Filósofo y científico chileno.

Es frecuente encontrar empresarios y administradores que a cada solución rápidamente le encuentran varios problemas y a cada problema uno o varios culpables. En eso utilizan una buena parte de su tiempo y energía. En el otro extremo encontramos a aquellos que se centran en las soluciones, no en los problemas. Como puede entenderse, no se trata de un asunto de semántica sino de una actitud frente a la vida, frente al trabajo.

 

Quienes se ocupan fundamentalmente de los problemas, fincan su motivación laboral en esta orientación, ya que además, frecuentemente gozan de prestigio por manifestar un gran interés en la organización y en su trabajo. Por su parte quienes se orientan a las soluciones son menos notorios a los ojos de sus jefes aun cuando invariablemente obtienen mejores resultados.

 

2. Proceso de planeación

 

Decía Lucio Anneo Séneca que “no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va”. Tenía razón ya que la planeación es una herramienta muy poderosa para el logro de resultados.

 

En estos tiempos resulta muy pertinente, para obtener resultados satisfactorios, pasar de considerar que el futuro es consecuencia del pasado o una extrapolación del mismo, a una nueva fórmula que reconozca que los grandes cambios en el entorno hacen que el futuro no siga esa lógica. Lo más conveniente es que la planeación parta de la concepción, de un diseño del futuro que se desea, que se visualice con claridad, idealmente por la familia empresaria y los mandos de la empresa y sólo después de este proceso llamado "Construcción del sueño colectivo", decidir la misión, las estrategias y objetivos que se requieren para orientar los esfuerzos hacia él.

 

3. Relación con los demás

 

Es indiscutible que la adopción de la globalización ha traído al mundo entre otras consecuencias, el deterioro en las relaciones entre las personas. Se ha construido y se ha aprendido un sistema de relación basado en que para que alguien gane, otro tiene que perder; se ha perdido de vista la posibilidad de establecer relaciones “Ganar-Ganar”, es decir, relaciones sinérgicas en las que se multipliquen y no sólo se sumen los esfuerzos, las habilidades, los talentos y desde luego las voluntades y en consecuencia los resultados.

 

Estas fórmulas, que es claro que no han funcionado más que para unos cuantos en cada país globalizado, excluye de forma más o menos natural la posibilidad de que todos ganen. Así, por ejemplo las empresas buscan que sus proveedores les den un precio muy bajo y una calidad muy alta; muchas veces se consideran grandes negociadores con lo que consiguen, sin embargo cuando analizamos a la contraparte (el proveedor) vemos como también se considera un buen negociador con lo que consigue, al venderle a su cliente la menor calidad al mayor precio posible.

 

Hemos participado en múltiples casos en los que se logran excelentes negociaciones “Ganar-Ganar” entre clientes y proveedores. Es una filosofía y una manera de ver este tipo de relaciones. Recordemos que la forma de pensar se traduce en la forma de actuar.

 

Normalmente, al hablar de clientes y proveedores, dejamos fuera a los internos que son de vital importancia para el éxito de cualquier organización. Cuando existe un estilo de administración que incluye el respeto por los demás, las relaciones “Ganar-Ganar” se dan de forma natural e incluyen también a los clientes y proveedores internos, o sea, toda esa red de quienes hacen un servicio o producto para otra persona o área dentro de la empresa y al hacerlo activan una de las claves más importantes para su éxito global.

 

El estilo de mando Factorial es aquel que logra resultados, en consecuencia de su autentico interés por los demás: clientes y proveedores (internos y externos) y desde luego el personal. El jefe Factorial propicia altos niveles de motivación, creatividad y resultados. Próximamente, en este espacio, hablaremos de este personaje.

 

4. Procesos y resultados

 

La tradicional idea de que la empresa efectiva es aquella que tiene por orientación básica el cuidado de que los procesos se sigan siempre escrupulosamente de la misma manera, ha llevado a considerar que una empresa que certifica sus procesos garantiza su efectividad. En la realidad ocurre que la orientación a los procesos obstaculiza el enfoque hacia los resultados. No queremos decir con esto que no sean importantes los procesos, tan sólo hacemos hincapié en que los procesos han de estar subordinados a los resultados y no al revés.

 

Consulte al Lic. Sergio Vadillo

Asesor de Empresas Familiares

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